
Ataque de pánico – qué pasa en el cerebro y el cuerpo, cómo detenerlo y cuándo acudir al psiquiatra?
Si alguna vez has tenido un ataque de pánico, probablemente suene familiar: palpitaciones súbitas, dificultad para respirar, vértigos, sudoración, temblor, y en el fondo el pensamiento: “es un infarto / un ictus / me muero / me estoy volviendo loco/a”. Tras unos minutos los síntomas ceden y te queda la sensación de vergüenza, miedo a un nuevo episodio y la duda de si esto “es solo nervios”.
Empecemos por lo más importante: lo que experimentas es real para ti.
Por otro lado, lo que llamamos ataque de pánico está bien descrito en las guías y la investigación, y su abordaje terapéutico es distinto a una simple “petición de una pastilla para tranquilizarse”.
¿Qué es un ataque de pánico – síntomas en claro
¿Cómo se manifiesta un ataque de pánico en el cuerpo?
En las guías sobre el trastorno por pánico (panic disorder) un ataque de pánico se define como una ola súbita de miedo intenso o malestar que alcanza su pico en minutos y se asocia con varios de los siguientes síntomas:
Los síntomas físicos más comunes son p. ej.:
latidos cardíacos acelerados, palpitaciones, sensación de “latido fuerte” en el pecho,
sensación de falta de aire, “no poder respirar”, opresión o dolor torácico,
vértigos, sensación de “irrealidad”, sensación de desmayo,
sudoración, escalofríos o sofocos,
temblor en manos o piernas, tensión muscular, “apretamiento de la mandíbula”,
náuseas, “nudo” en el estómago, sequedad de boca.
¿Qué pasa en la mente?
Se añaden síntomas psicológicos:
miedo intenso a la muerte (“voy a morir”, “es un infarto/ictus”),
miedo a perder el control (“voy a volverme loco/a”),
sensación de desapego de la realidad o de uno mismo (desrealización, despersonalización).
En conjunto suele durar desde unos minutos hasta una decena de minutos, y luego disminuye gradualmente – aunque el miedo a un nuevo episodio puede persistir largo tiempo.
Importante: el ataque de pánico en sí no es un infarto ni un ictus.
Al mismo tiempo, especialmente en el primer episodio y en presencia de factores de riesgo (edad, enfermedades cardiacas, etc.) los médicos correctamente recomiendan descartar causas somáticas – por eso en ocasiones se visita urgencias antes de llegar al psiquiatra.
¿Qué ocurre en el cerebro y el cuerpo durante un ataque de pánico?
El sistema de alarma al máximo
El ataque de pánico es una situación en la que el sistema nervioso activa el modo “lucha o huida”, aunque objetivamente no exista una amenaza que lo justifique.
A grandes rasgos:
el cerebro (especialmente estructuras implicadas en el miedo, como la amígdala) interpreta erróneamente señales del cuerpo o del entorno como peligrosas,
se activa el sistema simpático: se acelera el pulso y la respiración, aumenta la tensión muscular y se liberan hormonas del estrés,
aparece hiperventilación (respiración rápida y superficial), que a su vez intensifica vértigos, hormigueos y sensación de ahogo.
Es un círculo vicioso: sientes síntomas → los interpretas como amenaza (“infarto”) → aumenta la ansiedad → el cuerpo reacciona más intensamente → la ansiedad sube aún más.
Por eso en el tratamiento de los ataques de pánico es tan importante reprogramar tanto los pensamientos como las reacciones corporales – aquí intervienen psicoterapia, fármacos y técnicas respiratorias.
Ataque de pánico – ¿qué hacer “aquí y ahora”? Cómo mitigarlo paso a paso
No puedes “detener” el episodio como con un control remoto, pero puedes reducir su intensidad y recuperar sensación de control. Esto no sustituye el tratamiento, pero es una herramienta esencial para afrontarlo.
¿Cómo detener un ataque de pánico paso a paso?
Según indicaciones clínicas y materiales educativos puedes aplicar estos pasos:
Paso 1: Nómbralo
en pensamiento o en voz alta dite:
“Esto es un ataque de pánico. Es muy desagradable, pero no pone en peligro mi vida y pasará.”esto ayuda a romper la espiral “es un infarto/me muero”.
Paso 2: Atiende la respiración (sal de la hiperventilación)
La evidencia y la práctica clínica recomiendan una respiración diafragmática tranquila con espiración prolongada:
siéntate o apóyate en un lugar seguro,
respira por la nariz y lleva el aire “hacia abajo” (el abdomen, no solo el pecho),
puedes usar un esquema simple, p. ej. 4‑2‑6:
inhalar por la nariz 4 segundos,
retener 2 segundos,
exhalar lentamente por la boca 6 segundos,
repite varios minutos, centrando la atención en la cuenta.
Estos ejercicios ayudan a ralentizar la respiración, calmar el pulso y reducir la activación del sistema nervioso.
Paso 3: Grounding (volver al “aquí y ahora”)
En materiales terapéuticos se recomiendan técnicas de “grounding”:
mira a tu alrededor y nombra: 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 que oyes, 2 que sientes, 1 que puedes saborear,
también puedes apoyar firmemente los pies en el suelo, sentir la silla bajo ti o la textura de un objeto en la mano.
Se trata de sacar la atención de la mente y los síntomas y devolverla al entorno real.
Paso 4: Recuerda – esto pasará
Durante un ataque la mente tiende a decir “así será para siempre”.
En la terapia enseñamos a tener una “frase salvavidas”, p. ej.:
“Lo peor pasará en unos minutos, ya he pasado por esto antes.”
“Es una ola – no tengo que pararla, solo atravesarla.”
No es una frase mágica, pero ayuda a no añadir otro nivel de ansiedad.
Tratamiento de los ataques de pánico – ¿cuándo las técnicas no bastan?
Si los ataques son puntuales, en una situación muy concreta (p. ej. un episodio aislado tras un estrés enorme), a veces basta la psicoeducación, aprender técnicas respiratorias y trabajar con un psicólogo la crisis actual.
Sin embargo, si:
los episodios se repiten,
empiezas a evitar lugares/situaciones (“para no tener un ataque”),
vives con miedo constante a un nuevo episodio,
hablamos de trastorno por pánico y las guías son claras: se necesita un tratamiento estructurado.
Psicoterapia – base del tratamiento de los ataques de pánico
Las guías clínicas consideran la terapia cognitivo‑conductual (CBT) como una de las más eficaces para los ataques de pánico.
La CBT en el trastorno por pánico incluye p. ej.:
psicoeducación – entender qué es un ataque de pánico (qué ocurre en cerebro y cuerpo),
trabajo con los pensamientos – detectar y modificar interpretaciones catastróficas de los síntomas (“el corazón va rápido = moriré”) por otras más realistas,
exposición – exposición gradual y controlada a situaciones que provocan ansiedad (p. ej. conducir, filas, espacios públicos),
aprendizaje de técnicas respiratorias y de relajación.
Estudios y guías (también internacionales) indican que la CBT puede producir mejoras duraderas y reducir el riesgo de recaídas incluso después de terminar la terapia.
Farmacoterapia – ¿cuándo entran los fármacos?
Las guías actuales sobre el trastorno por pánico señalan que el tratamiento de primera línea es CBT y/o antidepresivos (SSRI, a veces venlafaxina).
En resumen:
SSRI (p. ej. sertralina, paroxetina, escitalopram) y SNRI (p. ej. venlafaxina) tienen evidencia de reducir la frecuencia e intensidad de los ataques,
las benzodiazepinas pueden utilizarse a corto plazo al inicio en casos graves, pero por riesgo de dependencia y de recaídas no se recomiendan como monoterapia prolongada.
Las revisiones muestran que:
CBT y farmacoterapia son comparables en eficacia a corto plazo,
las recaídas tras dejar los fármacos ocurren con más frecuencia que tras finalizar la CBT,
la combinación SSRI + CBT suele ser especialmente útil en los casos más graves, aunque requiere un plan individual.
¿Cuándo los ataques de pánico requieren la ayuda de un psiquiatra?
No se trata de “ganarse” al psiquiatra, sino de seguridad y eficacia del tratamiento.
Señales para consultar a un psiquiatra
Las guías y la práctica clínica sugieren que la consulta psiquiátrica es especialmente indicada cuando:
los ataques de pánico se repiten (p. ej. varias veces al mes o más),
empiezas a evitar lugares/situaciones por miedo a un episodio (autobús, compras, trabajo, universidad),
aparece ansiedad anticipatoria – tensión constante “¿y si vuelve?”,
los síntomas son tan intensos que dificultan el funcionamiento (trabajo, estudio, relaciones),
además de los ataques surgen síntomas depresivos (tristeza, falta de energía, pérdida de placer, pensamientos de rendición).
En estas situaciones el psiquiatra puede:
confirmar o descartar el diagnóstico de trastorno por pánico,
proponer farmacoterapia (si procede),
derivar al tipo de psicoterapia adecuada o colaborar con tu terapeuta,
emitir baja laboral (L4) si el estado psíquico impide temporalmente trabajar.
¿Cuándo buscar ayuda urgente?
Independientemente de la duración de los episodios, requieren atención urgente las situaciones en las que:
durante un episodio aparecen síntomas somáticos muy intensos en una persona con factores de riesgo cardiológico – es necesario descartar estados agudos (infarto, embolia, ictus),
además del miedo hay pensamientos suicidas con plan, sensación de que puedes hacerte daño – situación de contacto urgente con un médico / urgencias / número de emergencia.
El ataque de pánico en sí no es letal, pero las decisiones que lo acompañan (p. ej. huir conduciendo) pueden ser peligrosas – por eso conviene tomar el tratamiento en serio.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los síntomas de un ataque de pánico?
Los síntomas más comunes son:
palpitaciones súbitas, falta de aire, dolor/opresión torácica,
vértigos, sensación de “irrealidad”,
sudoración, temblor, tensión muscular, náuseas,
miedo intenso a la muerte, a perder el control o a volverse loco.
Los síntomas aumentan rápidamente en minutos y suelen remitir en decenas de minutos.
Ataque de pánico – ¿qué hacer durante uno?
nombrarlo (“esto es un ataque de pánico, pasará”),
calmar la respiración (p. ej. respiración diafragmática 4‑2‑6),
usar técnicas de grounding (centrarse en estímulos del aquí y ahora),
si es la primera vez y tienes riesgo cardiaco – consultar con un médico para descartar causas somáticas.
¿Cómo se trata un ataque de pánico?
En el tratamiento de los ataques de pánico las guías recomiendan:
psicoterapia, especialmente terapia cognitivo‑conductual (CBT),
en muchos casos – antidepresivos (SSRI/SNRI),
aprender técnicas respiratorias y de regulación de la activación,
en ansiedad intensa – a veces benzodiazepinas a corto plazo, con control estricto.
El plan se ajusta individualmente por médico y/o psicoterapeuta.
Si este texto sonó como la descripción de tus experiencias, no significa que “hay algo mal contigo”.
Significa que tu sistema de alarma está sobrecargado – y conviene que alguien te ayude a regularlo.
Puedes considerar una consulta psiquiátrica (online o presencial) para:
asegurar si se trata de episodios aislados o de un trastorno por pánico,
planificar el tratamiento: terapia, posibles fármacos, trabajo con la respiración y el cuerpo.
Este texto tiene carácter informativo y educativo. No sustituye una consulta médica individual ni un diagnóstico. En caso de síntomas somáticos intensos o pensamientos suicidas contacta urgentemente con un médico o solicita ayuda.
Fuentes
Urbann Clinic, “Jak wygląda atak paniki – objawy lęku napadowego” – descripción de los síntomas del ataque de pánico conforme a criterios diagnósticos y práctica clínica.
CBT.pl, “Ataki paniki – objawy, przyczyny i metody terapii zaburzenia lękowego” – discusión de la CBT, técnicas respiratorias y de relajación en el tratamiento de ataques de pánico.
Mp.pl / guías, “Zaburzenie lękowe napadowe – wytyczne dotyczące postępowania klinicznego” – recomendaciones diagnósticas y terapéuticas, incluyendo SSRI y CBT como primera línea.
Pollack MH et al., “Combined antidepressants and CBT for panic disorder with agoraphobia” – descripción de guías donde CBT y SSRI/SNRI se tratan como terapias de primera línea; análisis de monoterapia y tratamiento combinado.
AAFP, “Eight Strategies for Optimizing Treatment of Panic Disorder” – recomendaciones prácticas sobre farmacoterapia (SSRI, benzodiazepinas) y el papel de la CBT.
Artículos educativos sobre técnicas respiratorias y exposición en la pánico – p. ej.. descripciones de respiración diafragmática, el esquema 4‑2‑6 y el papel del trabajo corporal en la reducción de síntomas.
Guías clínicas para pacientes, “Ataque de pánico: cómo ayudarte a ti y a otra persona” – revisión de síntomas y métodos de tratamiento (CBT, farmacoterapia).



